Los vicios nos dañan el alma y el cuerpo

Los vicios nos dañan el alma y el cuerpo

 

Los vicios son los principales destructores de la familia y la sociedad, los vicios terminan con la vida de las personas, las drogas, el alcohol, el robo, la fornicación en fin todos los antivalores de una sociedad. El hombre es un ser que por naturaleza comete errores y uno de ellos es el hacer de los vicios un estilo de vida, es por esto que debemos de ser firmes y fuertes y enterrar de nuestra mente y acciones la palabra vicio.

Si un vicio nos ha dominado por años, no será fácil abandonarlo, razón por la cual no debemos creer que hará falta poco esfuerzo. Lo más probable es que reincidamos, pero podemos confiar en que con el tiempo mejoraremos. Cuanto más nos afanemos, mayores cambios lograremos en nuestra personalidad.

Debemos ser fuertes y poner todo en manos de Dios, pedirle que nos de fortaleza, que nos de las herramientas para combatir las tentaciones, La adicción se presenta en formas variadas, y afecta a los seres humanos desde épocas inmemoriales. El agente adictivo puede ser el alcohol, tabaco, sexo, juegos, drogas, etc. Al principio se le conoce como vicio, pero, realmente, es una enfermedad que puede llevar a destruir a la persona.

Muchas personas creen que pueden superar el problema solas, pero eso no funciona en muchos de los casos. La mayoría de las personas que logran dejar las drogas o el alcohol necesitan ayuda profesional y espiritual para lograrlo.

Como seres humanos somos débiles, y en ocasiones tenemos vicios que no le agradan a Dios, y que no, nos hacen bueno al cuerpo o a el alma, Hermoso ejemplo de que Dios si puede cambiar al hombre, Él envió a su hijo Jesucristo (Juan 3:16) para que padeciera por nosotros, porque Él sabía que nosotros necesitábamos ser rescatados de esos vicios destructivos y ponernos en un lugar de bendición. Dios no está interesado en una transformación superficial de la vida de sus hijos. Puede ser que otras personas consideren al adicto un caso perdido, pero, esa es la especialidad de la gracia de Dios, los casos perdidos.