El Reino “se ha acercado”

El Reino “se ha acercado”

En los tiempos de Daniel, Dios había revelado: “recibirán el reino los santos del Altísimo [quienes estudian, aprenden y viven la ley de Dios], y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre” (Daniel 7:18). Esto implicaba que tanto los santos como el Reino serían eternos, pero nadie tenía muchos detalles acerca de cómo se podía entrar al Reino de Dios.

Los futuros reyes y sacerdotes que gobernarán a las naciones y pueblos humanos con Cristo serán aquellas personas que hayan respondido fielmente a sus enseñanzas (Apocalipsis 1:6; 5:10). Pero, ¿cómo será esto posible si “la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios” (1 Corintios 15:50)?

Otro requisito para entrar al Reino es que nuestros cuerpos sean transformados a “cuerpo espiritual”, o como dice Pablo, “es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad” (1 Corintios 15: 44, 53). Sólo los seguidores fieles de Cristo que hayan sido transformados en espíritu entrarán al Reino de Dios.

Estos seres espirituales (antes mortales) ayudarán a Cristo a gobernar a los seres humanos que sobrevivan a los devastadores eventos que ocurrirán antes de su segunda venida. Su Reino eterno será conformado y administrado sólo por seres espirituales que en un principio gobernarán la Tierra mil años, y luego por toda la eternidad bajo el mando directo de Dios.

Ahora que conocemos los aspectos básicos del Reino de Dios, analicemos algunos de los pasajes Bíblicos que a menudo son tergiversados.

El Reino está entre vosotros

En cierta ocasión, un grupo de fariseos le preguntó a Cristo cuándo vendría el Reino de Dios, y Él les respondió: “El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros” (Lucas 17:20-21, énfasis añadido).

Pero, contrario a lo que algunos piensan, esto no significa que el Reino de Dios haya estado en el corazón de los escépticos líderes religiosos. Cristo sólo estaba diciendo que Él, un representante directo del futuro Reino de Dios, estaba ahora con ellos.

Nuestra ciudadanía está en los cielos

En Filipenses 3:20, Pablo dijo que “nuestra ciudadanía está en los cielos”, y a partir de esto muchos suponen que entrar al Reino de Dios implica irse al cielo. Pero como hemos visto, Cristo regresará para establecer el Reino de Dios en la Tierra.

Aunque el Reino de Dios sí está en el cielo ahora, eventualmente se extenderá a todas las naciones y pueblos del mundo. Como vio Juan en una visión: “El séptimo ángel [tocará] la trompeta, y [habrá] grandes voces en el cielo, que [dirán]: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 11:15). Y con su Reino, Cristo traerá “la restauración de todas las cosas” (Hechos 3:21).

Acompáñenos en el siguiente artículo para analizar lo que Cristo quiso decir con “arrepentíos” y comenzar a descubrir cómo podemos asegurar nuestra ciudadanía en el Reino de Dios, aun siendo seres humanos de carne y hueso.